No hable,
sostenga el envoltorio con nada menos que tres dedos,
que los tres dedos sean de su mano dominante,
deseche el chocolate y cómase el plástico tóxico
o la amalgama reciclada de mil rollos de papel higiénico del empaque.
Lo más importante antes de proceder:
no hable bajo ninguna circunstancia,
corre riesgo de echar a perder el chocolate desechado
que pronto será comido por una rata para su engorde
y para ser arañada en falso por un gato desungulado.
No lo olvide: cállese y disfrute el envoltorio.
(E s t a v i e n e s i n i m a g e n).

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