Esta tarde haré crecer alas de tu vulva
para viajar por el hiperespacio,
único medio de escape de los pandimensionales y su persecución.
Tal vez caiga en el intento,
por la abrumadora fuerza de los toques de puerta
promovidos por testigos de Jehová interplanetarios;
seguramente terminaré detenido, juzgado,
te juro que el mismísimo Ahura Mazda testificará a mi favor,
no te preocupes por las torturas,
al otro lado del infinito estaremos los dos,
somos Aqueménidas, tu vulva es espacial,
es nuestra nave.
martes, 10 de diciembre de 2013
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario