Qué más da señor policía
si dejan de agacharle la cabeza,
si le pierden el miedo a su macana.
Qué más da, señor, qué más da,
si el que es golpeado por usted
le responde moliéndolo a patadas.
A fin de cuentas no importa
quién da el puntapié y quién sangra;
las coces siempre duelen,
pero no matan como las balas.
Qué más da, mi capitán,
si sólo su treinta y ocho lo salva.

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