lunes, 9 de mayo de 2011

Breve declaración prosaica sobre un nombre

Y mi nombre, mi verdadero nombre, aquel que me enlaza a mis ancestros y que a mis ancestros arraiga en el inicio de todo, ese hilo que se extiende hacia los límites de lo temporal, no puede ser pronunciado, no tiene letras, no involucra sonido...

Ese nombre no es solo mío, ni de mis antepasados; nos incluye a todos, todos somos aquél; a todos nos ata y de éste jamás podremos escapar.

Redundante reflexión sobre lo que es una voz interna

Voz,
te escucho, conversamos.
El intercambio prospera;
yo y yo charlando,
vamos de lo cordial al grito,
del grito al golpe mental
y del golpe mental a la caricia.

Tú, voz, eres yo
y yo tú sin ser uno,
sin poder serlo,
acribillándonos con palabras
que no involucran sonido
y sin embargo se proyectan,
salen disparadas a través del universo.
Van y vienen las puñaladas;
conoces mis debilidades
y yo las tuyas (¿o mías?)

Tú eres menor que yo
desde los cuatro años
me acompañas, satisfaces
y atormentas.
Aunque quién sabe,
tal vez eres mayor,
ancestral, sin tiempo definido
o es que no existes y sólo soy yo
o es que el yo
que creo ser
es el que no existe
y en realidad todo lo eres tú.

No lo sé,
no me respondo,
te sigo oyendo,
sigues ahí,
seguirás ahí.
Y llegará el día
en que tú y yo
seamos uno solo
pero entonces ¿qué pasará?

lunes, 2 de mayo de 2011

Fe de erratas sobre el mes que no fue ni abril ni mayo

Correción:
donde dice "no fue mes ni fueron semanas,
sólo una distorsión gravitatoria
del paso del tiempo";
debo añadir "marcada por
el final de la última etapa
en el extraño proceso de vivir,
el adiós al ser de pasos lentos
y cansada sabiduría en cabellera blanca
ocasionó la distorsión gravitatoria
que extravió veinte días de mi vida".

domingo, 1 de mayo de 2011

Remembranza basada en cinco papeles de calendario echados al basurero

Estoy sentado,
mirando al tacho de la basura
aquella bolsa
que hace medio año no cambio
y la bolsa crea vórtices
perfectos para recordar.
Por eso hoy rememoro
y sobre todo, pienso.

Recuerdo bien
que en diciembre caí
y caí hondo
y el cielo fue negro,
asquerosamente oscuro.
Fui maniatado
con cuerdas invisibles,
yo mismo me golpeaba,
me torturaba,
y respondía a mis propios golpes.

Enero, claro, pura luz,
apareció la mano púrpura,
tomé esa mano
y salí del foso
y no la solté más,
un nuevo color llegó a mi vida.

Entre varios matices
transcurrió febrero,
veloz, pequeño,
intrascendente.
Marzo fue turbulento,
se muestra nebuloso,
pintado y sangrante por la furia
y la amenaza del segundo encierro.

Abril, abril de las contradicciones,
de la eterna subjetividad.
Son testigos los viernes y domingos
que escuché, argumenté,
marché, y finalmente
me tiré a descansar
agotado por la eterna lucha...
Abril duró diez días,
después no fue ni abril ni mayo
no fue mes ni fueron semanas,
sólo una distorsión gravitatoria
del paso del tiempo.

Así llegamos a mayo,
voy haciéndome viejo,
ha pasado mucho tiempo ¿verdad?
este año pesa,
agobia desde el anterior
siendo únicamente este
y mayo...
Mayo se extiende como un hilo
como una hebra difusa
que se proyecta sobre el universo.

Cinco papeles al tacho,
vamos marcando el sexto.

Fungi


Quiero decir algo.
Quiero decir algo y no sé qué.
Soy un hongo, inmóvil, extraño.
Soy un organismo incrustado en la tierra.
No soy libre, soy un hongo.
Me siento como uno
en este ambiente húmedo y tibio.

¿Dejaré de ser un hongo?
¿Me convertiré en un parásito?
¿En una liendre que vive de otros?
¿O seré libre?
¿Quiero ser libre?
De momento sólo soy un hongo...

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