Voz,
te escucho, conversamos.
El intercambio prospera;
yo y yo charlando,
vamos de lo cordial al grito,
del grito al golpe mental
y del golpe mental a la caricia.
Tú, voz, eres yo
y yo tú sin ser uno,
sin poder serlo,
acribillándonos con palabras
que no involucran sonido
y sin embargo se proyectan,
salen disparadas a través del universo.
Van y vienen las puñaladas;
conoces mis debilidades
y yo las tuyas (¿o mías?)
Tú eres menor que yo
desde los cuatro años
me acompañas, satisfaces
y atormentas.
Aunque quién sabe,
tal vez eres mayor,
ancestral, sin tiempo definido
o es que no existes y sólo soy yo
o es que el yo
que creo ser
es el que no existe
y en realidad todo lo eres tú.
No lo sé,
no me respondo,
te sigo oyendo,
sigues ahí,
seguirás ahí.
Y llegará el día
en que tú y yo
seamos uno solo
pero entonces ¿qué pasará?
lunes, 9 de mayo de 2011
Redundante reflexión sobre lo que es una voz interna
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