Andaba hoy pensando en Eratóstenes
(o “Ἐρατοσθένηςs”,
según los pseudo griegos ortodoxos),
calculando la diferencia angular entre Tacna
y una Atlántida no sumergida, no circular,
no concéntrica , no gobernada por Nur-Ab-Sal
o algún otro egipcio trashumante.
Cinco mil doscientos cincuenta y dos estadios,
dos escafos, así empiezo mi bitácora.
Soy el más común, el más tres veces cualquier ciudadano.
Como quien dice bueno, más bien invisible,
no causo ninguna repercusión en el universo,
no soy un eco, o una voz, o un grito, o una risa.
Soy algo racista, como todos en mi tierra
(“todos” son mis pares, mis clones mis amados yo-autómatas)
pero a nadie aquí le coge eso los huevos (“nadie” es el
resto, los otros doscientos cincuenta mil).
Soy normal, un tipo como cualquier otro,
hoy confesaré mi culpa, mi paternidad,
estaré muerto en unas horas, vivo en un par de meses.
Volveré a morir,
yo soy él.
Eodracir es un tipo normal.
Si miran al piso encontrarán su cuaderno.

ta boen doctor litigio eodracir, siga diciendo las cosas hasta donde quepa su invisibilidad. le voy contando que usted ya no está tan secreto. eso está bien.!
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