miércoles, 30 de octubre de 2013

Directiva para invocar el canto del grillo

Para hacer cantar a un grillo
es menester sintonizarse,
Habrán de comprender
lo inútil de intentar una localización,
con esa tonada recubierta de absolutamente nada.

La contradicción equipara su longitud de onda
con la distancia entre oreja y oreja,
un promedio de veinte centímetros,
con los que vuelve loco al ocasional zahorí.

Para lograr que cante
se le debe proveer de dos superficies rugosas,
paralelas y móviles,
además de dar la orden apropiada
pues hay quienes ordenan ¡canta!
y nada,
otros que gritan ¡chilla grillo de mierda!
y así menos.
Para hacerlo cantar
hay que ordenarle el silencio,
sin pronunciar,
con la precisa gesticulación
del que no dice una palabra.


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