Me gusta andar con seres intemporales,
con entes de ideas anacrónicas.
Me gusta discurrir,
pasear despreocupado en el paralelismo
e ignorar el tiempo verbal.
Muerdo la fruta del árbol
que aún no ha sido plantado,
camino por senderos sin marcar
acompañado de etéreos camaradas.
Voy siempre de noche,
siempre rodeado de existencias mismas
de propias existencias
de seres sin nombre
de nombres sin sujeto.
En resumen: me gusta ir de noche,
morder frutas imaginarias,
caminar caminos invisibles
rodearme de seres y nombres
y andar.
En máxima síntesis, me gusta andar.

0 comentarios:
Publicar un comentario